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TITULOS: 1) El amor a la clínica: La perspectiva ética en la consulta de Terapia Floral Integrativa© 2) Fallas éticas, estéticas y técnicas en Terapia Floral Integrativa© 3) Gentian, el desánimo. La cuestión de la voluntad y el buen humor.
IV Congreso Nacional de Terapia Floral, Madrid, 2005 1) “El amor a la clínica: La perspectiva ética en la consulta de Terapia Floral Integrativa.” Resúmen: En la consulta privada de Terapia Floral Integrativa se establecen límites, un encuadre necesario para que se produzca el cambio terapéutico: el giro del paciente hacia la libertad de elegir y hacerse responsable de sí mismo. Esto es producto de lo que paciente y terapeuta floral conversan terapéuticamente y lo que resulta de ello: acciones más saludables y una fórmula de esencias florales para beber. Por esto el paciente paga unos honorarios, dedica un tiempo, y espera un comportamiento terapéutico ético. Veamos pues qué es la colocación de los límites en nuestra consulta privada y hagamos algunas puntualizaciones acerca de la ética de un Terapeuta floral Integrativo, entendiendo por ética no un código de normas, sino más bien una perspectiva desde la que reflexionar (Savater, 1998) sobre la práctica de nuestro particular oficio floral. El amor por la clínica pasa por el respeto a una ética. TEXTO DE LA PON ENCIA: Lo que diré a continuación es la 2ª parte de un trabajo que acaba de ser publicado en el ultimo boletín de Seflor: Encuadre de la consulta floral integrativa: Espacio, tiempo y honorarios en el ejercicio terapéutico floral privado (Veilati, 2005). Os remito a dicho boletín, en nuestra mesa, para abundar en cuestiones como el tiempo que dedicamos a cada consulta, cómo tratar las ausencias y retrasos de los pacientes, y la cuestión de los honorarios. La terapia floral Integrativa nace de la resolución creativa de un conflicto personal con la terapia floral. La terapia floral dice que las esencias florales son simples. Pero si las esencias florales son simples, los pacientes -y lo terapeutas florales- no lo son. Desde esta idea es que intenté impulsar que el Terapeuta floral se preparara profesional y humanamente para esa complejidad incluyendo en su formación el aprendizaje de un modo de conversar terapéutico, la terapia personal y la supervisión. Poco éxito tuve con tal insistencia… así es que dejé de irritarme por esta contrariedad y pensé en una salida creativa: nombrar un modo diferente de hacer terapia floral. Así nació la TFI que promueve que el terapeuta floral -orientado hacia la atención privada de pacientes, que prefiere la conversación terapéutica como vía de acceso a las esencias florales así como el modo continuado y pautado de encuentros con su paciente- se prepare de una forma distinta a la de aquel terapeuta floral que tiene diferente motivación. Pero cuando se nombra algo nuevo hay que darle contenido, palabras que lo rellenen. Y una buena manera de continuar con este ir diciendo lo que es la Terapia Floral Integrativa, es hablar del amor en el marco de su práctica, pero no sin antes aclarar, que el amor es un modo respetuoso de relación y que el amor por la clínica floral comienza con -y continúa por- el respeto a una ética. La ética es un consenso social respecto a lo que se considera bueno y malo. Ha sido y es motivo de preocupación y debate en los círculos terapéuticos de todo tipo. En la terapia floral también. La práctica y el entrenamiento de terapeutas florales deben apegarse a estándares éticos elevados y coherentes con principios y obligaciones profesionales hacia los pacientes y el público en general. A la TFI le interesa poder garantizar una calidad que contraste con las prácticas que ofrecen soluciones rápidas, mágicas y poco eficientes a largo plazo. Estas garantías éticas de la TFI comienzan por:
Qué es la TFI La TFI entiende que el ser humano puede ser escuchado y recogido floralmente en toda su complejidad y registros: cuerpo, emociones, mente, vínculos familiares, sociales, medioambientales, y algo más que pugna por emerger que llamaremos “perspectiva transpersonal” que es esa difícil acrobacia en el límite entre el dualismo sujeto-objeto y su disolución. La Terapia Floral Integrativa (TFI) es una forma particular y diferenciada de llevar a cabo la terapia floral. Integra en su teoría, formación y clínica pensamientos y prácticas de las corrientes florales clínicas históricas. Veamos cuáles son y qué nos interesa de cada una de ellas: -Las corrientes florales clínicas históricas que nos interesan son:
Y a estas tres quiero agregar otras dos perspectivas que la TFI suma a su quehacer clínico:
Por razones de tiempo desarrollaré las tres primeras. La 5ª está enunciada en mi libro “Tratado completo de terapia floral” y la 4ª quedará apenas sugerida.
Enunciaré los conceptos básicos que incorporamos porque nos parecen importantes:
Nos interesan además, las indicaciones de Bach respecto a la actitud del terapeuta, a saber:
Por otra parte, apostamos, como el Dr. Bach, por el desarrollo de una terapia floral que esté en manos de terapeutas florales vocacionales, alejada de los peligrosos dogmas “…de los ortodoxos” (Bach, 1980). E incorporamos a todas y cada una de sus 38 esencias florales y a otras de sucesivos elaboradores. 2. La terapia floral derivada de la medicina Entendemos, como Bach, que el cuerpo también es “…la materialización de las cualidades de la conciencia” (Bach, 1980). El cuerpo del paciente narra una historia filogenética y ontológica, generacional y particular, biológica y mental, y por lo tanto susceptible de ser interpretada en términos de esencias florales; aunque también creemos que el cuerpo tiene misterios que aun desconocemos y que la enfermedad puede tener otros orígenes además del mental (genético, medioambiente, social) Pero, cierto es, que pasiones como el orgullo, la crueldad, el odio, el egoísmo, la ignorancia, la inestabilidad y la codicia, dice Bach, “…precipitan en el cuerpo los resultados perjudiciales que conocemos como enfermedad…” (Bach, 1980) Si el cuerpo es nido de pasiones, nos interesa una terapia floral que relance la pasión -que es ignorancia- a la conciencia de sí mismo del paciente. Que lo que sucede en el cuerpo pueda ser finalmente incorporado al saber de sí. Pero ¿Cómo saber cuáles pasiones anidan en un reflujo gástrico, una inflamación, un mareo? ¿Será posible, como hizo Bach con el electricista, interpretar los síntomas orgánicos en términos de esencias florales de modo que señalen el exceso o el defecto que los han promovido?... Tal es la razón por la que incorporamos a la TFI el desarrollo terapéutico del médico Ricardo Orozco; me refiero a los Patrones transpersonales que nos ayudan a pensar en lo que afecta al paciente desde un mínimo: el síntoma físico. Me explico: el cuerpo padece un síntoma (INFLAMACIÓN) que puede ser interpretado en términos de un patrón transpersonal (SOBREEXPRESIÓN), éste remite a una esencia (VERBENA) y ésta a su vez señala un “defecto a erradicar” y “la virtud a desarrollar” (VEHEMENCIA y TOLERANCIA). Es la tensión entre la vehemencia y la tolerancia, lo que pensamos está en el cuerpo del paciente. Hasta aquí, uno da la esencia Vervain y espera que opere… Pero no nos olvidemos que Bach considera que toda curación debe ir acompañada de sabios consejos que iluminen la razón del paciente… percataciones, nuevos sentidos… palabras, en definitiva, que se producen en el marco de una conversación terapéutica. Será interesante, con este hipotético paciente portador del síntoma inflamación, estar atentos a los momentos en que se deslice en la conversación algo del orden de Vervain y acompañar cualquier narración que vaya en ese sentido, sin despegarnos. Una de las utilidades de la asociación síntoma orgánico/PT es que nos señala hacia los afectos presentes en el síntoma somático. Cada esencia floral da cuenta de una dimensión afectiva, una representación básica que bajo la forma de una narración describe una tonalidad e intensidad emotiva que impregna inclinaciones, experiencias, pensamientos, ideas y valores, estados de ánimo. Desde el P.T. es posible comenzar a preguntarnos por el individuo que desarrolló esta inflamación que es una “Sobreexpresión” Vervain, una representación básica del binomio vehemencia y tolerancia que Bach narra así: “Los que tienen principios e ideas fijas, que están seguros de tener razón y que cambian rara vez. Desean vehementemente convertir a sus opiniones a cuantos les rodean. Tienen una gran fuerza de voluntad y mucho valor cuando están convencidos de las cosas que quieren enseñar. En la enfermedad se debaten cuando otros ya lo habrían abandonado todo.”. Acompañar a todo testimonio que vaya en la línea de Vervain, decíamos más arriba: rellenar con palabras la tensión orgánica “inflamación” a efectos pueda circular desde el cuerpo hacia la conciencia. Esto es posible porque el sustantivo “inflamación” nos ha conducido hacia otras palabras que abren a nuevos espacios narrativos: sobreexpresión, vehemencia y tolerancia. Hemos pasado del cuerpo a la mente, de la carne al mundo de los afectos. Un mejor lugar porque permite un discurso que habrá que provocar con el paciente pero que ya no resultará tan difícil puesto que tenemos una guía: la representación básica Vervain. Un estilo afectivo que como el resto de los 39 señalados por Bach, tendrá una historia con todos sus elementos: personajes en un tiempo y un lugar, una trama que encierra un sentido, sentido que hace espacio a impulsos, emociones, sentimientos, motivaciones, ideas, valores, y un conjunto de acciones…. Pero ¿cómo provocar tal decir en el paciente? Con preguntas que se hace el terapeuta floral respecto a su paciente: Por ejemplo: ¿Cuál será la historia familiar y particular de la vehemencia y tolerancia en esta persona? ¿En qué áreas de su existencia está actuando este patrón desmesurado, por presencia o por ausencia además de en su cuerpo? Y las más obvias… ¿Qué cosas le entusiasman? ¿Cuáles ha podido desplegar y cuáles no? ¿Cómo se apasiona en sus proyectos, en el amor y la amistad? ¿Cómo expone sus ideas, pensamientos y creencias?¿Ensancha su capacidad de afirmación de sí o solo se inflama entre la piel y los músculos? En definitiva, ¿cómo expresa, inhibe, complementa o contrarresta estos términos del binomio vehemencia/tolerancia además de imprimirlos en su anatomía? Estoy intentando mostrarles cómo a partir de un mínimo, el PT, es posible desplegar vías de conversación que son líneas de transformación del defecto en virtud. Se trata entonces de permitir (que no quiere decir "forzar" o "inducir") que se produzca una reflexión de sí con el paciente a partir de un síntoma físico de modo que lo que está en el cuerpo como síntoma pueda pasar a la conciencia y desencadenar nuevas acciones, sentimientos, ideas y pensamientos que “…iluminen la razón de su existencia” (Bach, 1980) Pensar sobre las pasiones en el cuerpo del paciente, abre a nuevas preguntas, enriquece la conversación con el paciente, facilita la extensión por su historia, y permite que emerjan esencias florales hasta ahora inadvertidas e imprescindibles. El tratamiento gana en complejidad, interés y efectividad. Podéis ampliar este procedimiento completo si consultáis en el Archivo de Florinautas, el foro de Seflor en la red (www.seflor.org) o en esta web, en "Ultimos escritos" “Respecto a un caso de reflujo gástrico” (Veilati, 2005).
3. La terapia floral derivada de la psicología y la psiquiatría De la psicoterapia (y de la filosofía) privilegiamos el método de la conversación a otros procedimientos de diagnóstico y tratamiento, la terapia personal y la supervisión.En nuestro caso en particular: la terapia floral personal del TFI y la supervisión clínica floral de su actividad profesional. La conversación terapéutica no es novedad en la terapia floral, Bach fue el primero en utilizarla. Hoy podríamos abundar en similitudes y distinciones entre la conversación terapéutica propia de la TFI respecto a la conversación en otros estilos psicoterapéuticos, pero no puedo extenderme aquí. Hay una primera aproximación a esto en el artículo del Boletín de Seflor al que he hecho referencia. Ahora bien, el entrenamiento en la práctica de la conversación terapéutica aplicada a la terapia floral, la terapia floral integrativa personal, y la supervisión del TFI son columnas fundamentales de lo que diré es el respeto a la ética por nuestra parte. Responden a la pregunta por la coherencia entre lo que uno piensa, dice y desarrolla profesionalmente. Me referiré a la terapia personal y a la supervisión:
Las fallas éticas Vemos que hablar de ética es decir algo sobre lo que no es ético, algo que hasta el momento hemos enmarcado en: falta de formación, de terapia floral personal y supervisión. Continuemos evidenciando acciones no éticas comunes a esta práctica, no sin antes comentar que poca es la gente que las comete por maldad, sino más bien por desconocimiento, falta de formación, de terapia personal y revisión constante del propio trabajo clínico. Pero que no sirva lo anterior como disculpa sino que sea una alerta ante lo que Bach llama el peligro de la ignorancia. Ignorancia que puede ser definida como el conjunto de defensas que el sujeto (en este caso el terapeuta floral) interpone entre sí y su terapia floral personal, y que son: el orgullo, que le impide admitir sus defectos; fantasías omnipotentes y de superioridad respecto a que con su habilidad podrá llegar a dominar cualquier dificultad, inhibición, o insuficiencia; resistencias a la intimidad, proximidad, continuidad y compromiso que dificultan la creación y sostenimiento de un vínculo terapéutico; fantasías de dependencia de su terapeuta; duda de que pueda hacerse algo positivo por él; trivialidad, en el sentido de núcleos de frivolidad que lo empujan a exigir una máxima cuota de libertad y permisividad... una adolescencia demasiado prolongada. Este conjunto de defensas que los terapeutas florales llamamos, como Bach: “ignorancia de la personalidad respecto de los dictados del alma” que suele ir acompañada, lamentablemente, de una débil disposición por parte del terapeuta floral a tratarla, afecta a la relación con sus pacientes y por lo tanto el progreso de estos últimos. Veamos algunas de las formas que este oscurecimiento de sí suele adoptar en la consulta privada del terapeuta floral. Enlacemos a esencias florales estas fallas para verlas, y vernos, con mayor definición. Hablaré de 5 fallas éticas y una técnica; no son las únicas sino las que hoy desarrollaré:
La falla ética Vervain La falla ética Vine La falla ética Rock Water/Beech La falla ética Chicory La falla ética Heather La falla técnica Impatiens
La falla ética Vervain: Fundamentalismo e imposición de valores propios al paciente. El Vervain positivo sabe que no sabe, así es que abre espacios para aprender de sí, es dueño de sus ideas pero no está poseído por ellas (Octavio Paz, 1995). Es curioso, se entusiasma con cualquier narración, incluso la más trivial e insignificante. El terapeuta cae en el estado Vervain negativo cuando cree saber lo que es mejor para el paciente, intenta convencerlo, se indigna cuando no obtiene el consentimiento del paciente para una acción, y renueva su pasión convencedora cuando el paciente no ha hecho “lo convenido”. El terapeuta cae en estados Vervain negativos cuando pierde la neutralidad ante decisiones del paciente que son contrarias a su propio sistema de valores y creencias que da por buenos para sí y para su paciente. El terapeuta desarrolla los aspectos positivos de Vervain al respetar las opiniones de sus pacientes que se basan en una historia y contexto propios y diferenciados. La falla ética Vine: falta de respeto por la voluntad del paciente El terapeuta floral tiene una posición privilegiada respecto a su paciente, es un personaje importante en su vida emocional; habremos de evitar los abusos y las transgresiones que dicha posición de poder favorece. Seamos conscientes a continuación de los modos en que podemos caer en estados negativos Vine al ejercerintimidación sobre los pacientes:a través de diagnósticos, pronósticos, confrontación, estimulando unas partes de la narración del paciente y reprimiendo otras, usando un lenguaje inapropiado, siendo crueles en las observaciones, utilizando al paciente con fines personales, pidiéndole favores, faltos de compasión, seducción sexual, y otros. Esta profesión pide una bondad elemental de la que nunca se tiene suficiente. La falla ética Rock Water/Beech: la formulación de juicios de valor y estéticos Juzgar es emitir sentencia. La sentencia es apropiada para los tribunales, pero en el marco terapéutico denota la dificultad del terapeuta floral para tratar con lo diferente, cuestión imprescindible a la hora de asistir al paciente en el reconocimiento de los dictados de su alma. Alma que no es la del terapeuta floral, sino otra, distinta. El terapeuta cae en estados negativos Rock Water/Beech cuando se ofrece como ejemplo al paciente, cuando dice qué es bello y feo, bueno y malo, verdadero y falso; cuando no acepta que la ambigüedad y la contradicción están presentes en toda la experiencia del paciente y le solicita comportamientos coherentes, lógicos, normales y se alarma porque el paciente “No se abre” “No produce material” “No profundiza” En fin, el terapeuta no se deja modificar por lo que el paciente dice, quiere que el paciente diga otra cosa, es decir, no puede trabajar con lo que hay… se pone rígido. La falla ética Chicory: la maternalización del rol terapéutico floral La relación terapéutica floral tiene mucho de lo mejor de Chicory: escuchamos el padecimiento del paciente, conversamos con él sus dificultades procurando descubrir nuevos sentidos, damos además una fórmula floral que será extensión del vínculo terapéutico y tranquilizará su angustia. La terapia floral es generosa. La expresión terapéutica positiva de rasgos Chicory es el maternaje terapéutico:
Pero tener lo mejor de una esencia floral implica que lo peor acecha que en el caso de Chicory es la maternalización de la relación terapéutica floral, veámoslo. El terapeuta floral cae en la maternalización Chicory cuando trata al paciente como a un niño de pocos años, lo consuela, lo mima y acaricia, le aconseja, lo consiente, lo protege tratando de preservar sus relaciones e incluso lo “salva” de sus propias e inmaduras decisiones, lo reprende y culpabiliza cuando no cumple con sus expectativas, le muestra cuan experto es y cuanto lo necesita el paciente, programa las sesiones: lo que dirá, preguntará, cómo lo sentará, qué trabajaran esa sesión: una visualización, una relajación (esto es una falla técnica). Publica o expone cartas de agradecimiento por parte de sus pacientes donde muestra lo bien que lo hace (esto es una falla estética). El terapeuta cae en estados negativos Chicory cuando tiene sentimientos de ser muy importante en la vida del paciente, la convicción de tener prerrogativas o privilegios sobre él, como si el paciente fuera una extensión del terapeuta así es que rechaza cualquier intento de liberación por parte de él. La falla ética Heather: incontinencia de la soledad y angustia de la actividad terapéutica floral La nuestra es una profesión solidaria pero solitaria que nos mantiene a diario en contacto con el peso del amor, el odio, el sufrimiento y la enfermedad de nuestros pacientes. Difícil es que no aparezca la tensión psíquica en el terapeuta floral. Esto lo lleva a buscar un confidente próximo para compartir su angustia. El marido, los amigos, no pueden ser los interlocutores de las dificultades del terapeuta floral con sus pacientes. Cuando ello sucede es indicio de que se necesita terapia floral personal y supervisión profesional a efectos de descubrir y colocar esencias en donde el terapeuta floral se ha identificado con su paciente. El terapeuta floral cae en estados negativos Heather cuando no está garantizando el mantenimiento del pacto de secreto con el paciente, la confidencialidad. Un criterio para hablar de los pacientes es hacerlo como si ellos estuvieran presentes en el marco de una supervisión profesional grupal o individual. Otros estados negativos Heather son la revelación de emociones íntimas o sexuales del terapeuta al paciente, la extralimitación de confidencias, la extensión de las consultas en el tiempo, no se respeta el horario prefijado y se llega a estar dos horas o más con un paciente (aunque el terapeuta puede caer en esta falla por motivos atribuibles a Centaury, Red Chestnut, Chicory), o que el terapeuta floral y paciente sostengan intercambios sociales permanentes. No es aconsejable una distancia impenetrable tipo Water Violet, se pierde empatía; pero tampoco la incontinencia verbal o actitudinal propias de focos Heather no resueltos. Se pierde capacidad de escucha. Impatiens, la prisa por obtener resultados La actitud terapéutica positiva de Impatiens es la velocidad para pensar ideas y establecer asociaciones respecto a la vida del paciente y a las esencias florales, e intervenir concisa y brevemente desde donde no lo espera el paciente provocando asombro y curiosidad, que es decir interés. El terapeuta floral cae en estados negativos Impatiens cuando pretende que el paciente confíe, se exprese con mayor libertad, recuerde, profundice o se extienda sobre aspectos de sí, en los primeros tiempos del tratamiento floral. El paciente recurre a nuestra consulta justamente porque es esto lo que no puede gestionar. Que el paciente “se abra” sería un buen deseo si nuestra práctica fuera la de la confesión, algo propio de sacerdotes o policías. El sujeto confiesa lo que le pesa y lo descarga en la comisaría o el confesionario; se ha abierto. Pero regresa al mes siguiente por una nueva penitencia para el mismo tropiezo. Nuestro objetivo es que no repita, no por la vía de la expiación o la condena, sino por la del saber de sí… Esto lleva tiempo. La prisa denota impaciencia terapéutica, falta de memoria respecto al tiempo que a uno mismo le ha llevado darse cuenta de sí (si se ha tomado ese tiempo), así como un modo de entender la actividad terapéutica más como un proyecto de arqueología del paciente que como una narración que desencadenar en un tiempo siempre impreciso. La prisa existe porque acompaña a la idea de "hallar una causa", de encontrar algo que está en alguna parte. El terapeuta floral reduce así su foco a la búsqueda de la causa, como un eslabón perdido que hay que encontrar para que el estado actual del individuo tenga explicación y se solucione. La verdad se construye, no está en ninguna parte. Solo al andar se hace camino. Hasta aquí he expuesto algunos núcleos poco concienciados por el terapeuta floral que facilitan su deslizamiento hacia fallas técnicas, actitudes no éticas o poco estéticas. Estos desbordes egocéntricos que gratifican necesidades de poder y grandiosidad del terapeuta floral pero que sin embargo lo dejan desbordado, cansado… y sin pacientes; estos excesos narcisistas presentes en todos los seres humanos en distinta medida, bajo diferentes formas, solo pueden elaborarse apropiadamente en la terapia floral personal y en la supervisión de nuestro trabajo. No reconocer esta ceguera respecto a los propios fallos y por lo tanto la necesidad de conversarlos con un terapeuta cualificado, es negar el mismísimo lugar terapéutico que deseamos ocupar. Como si dijéramos “la terapia floral vale pero solo si otros son los pacientes” Si el amor a la clínica puede ser definido como el establecimiento de un modo respetuoso de relación, estos desatinos éticos paridos por el orgullo y la ignorancia de los que habla Bach, merecen toda nuestra atención. 4. La terapia floral derivada de lo social y medioambiental La terapia floral integrativa entiende que no es posible facilitar en el paciente la construcción de un proyecto autónomo de sí y la elaboración de un discurso personal que lo distinga, sin una constante reflexión que le permita diferenciarse del efecto de las instituciones (familia, escuela y matrimonio), ideología, discursos de poder (políticos, religiosos, económicos), y propaganda (moda y publicidad). Estoy diciendo que la sociedad enferma. Animar a una posición crítica de lo social no es especificar qué debe ser criticado (tal cosa haría un terapeuta con núcleos Vervain sin elaborar) sino contribuir a desvelar cómo se generan en el paciente aquellos significados y verdades que cree auténticos, pensados por sí mismo… y que no son más que lecturas de los textos ideológicos (Manrique, 1994) producidos por la sociedad. Estoy haciendo referencia al Nivel 4º de Wilber [Veilati, 1999]), y floralmente a:
Quiero agregar que la práctica de labores voluntarias en el marco de las asociaciones de terapia floral es un gesto de intervención a favor de la no explotación. Dos quiera que prospere y crezca. La TFI incluye en su formación cierto número de horas de voluntariado. 5. La terapia floral derivada de lo transpersonal La transpersonal, es decir, la terapia floral como vía regia para la percatación e identificación con los niveles sutiles de la existencia. (Niveles 6º y siguientes de Wilber [Veilati, 1999]) ha sido desarrollado en mi libro “Tratado completo de Terapia floral”. En el “Apartado para profesionales de la terapia floral” establezco un primer puente entre la psicología transpersonal y la terapia floral. Remito a los interesados a esa fuente. Gracias por tu atención.
Referencias bibliográficas: Bach, E. La curación por las flores, Madrid, Edaf, 1980. Bach, E. Bach por Bach, Buenos Aires, Continente, 1993. Cavallé, M. La filosofía maestra de vida, Madrid, Aguilar, 2004 Manrique, R. La psicoterapia como conversación crítica, Libertarias/Prodhufi, 1994 Paz, O. Vislumbres de la India, México, Seix Barral, 1994 Savater, F. Despierta y lee, Buenos Aires, Alfaguara, 1998 Veilati, S. Tratado completo de terapia floral, Madrid, Edaf, 1999 Veilati, S. Encuadre de la consulta floral integrativa: Espacio, tiempo y honorarios en el ejercicio terapéutico floral privado. Boletín 14, SEFLOR, 2005 Veilati, S. Respecto a un caso de reflujo gástrico, Revista SEDIBAC, Nº 42, año 2006. Notas: No estoy diciendo que así “se curará” sino que aprovechemos esta traducción de síntoma a esencia, que facilita el PT, para que el paciente se percate de esto que Bach llama “ (descubrir) la naturaleza de la enfermedad… el tipo de acción que se ha emprendido contra la Ley Divina de Amor y Unidad”. Me refiero al arte mayéutico socrático. Dice el Diccionario de uso del español de María Moliner: “Arte de alumbrar el maestro en el discípulo nociones que éste poseía sin haber llegado a formulárselas” Diálogo que es filosófico solo si “…expulsa las enfermedades del alma” (Cavallé, 2004, citando a Epicuro) Trato este punto en el artículo que menciono al principio de esta ponencia publicado en el boletín 15 de SEFLOR “Encuadre de la consulta floral integrativa: Espacio, tiempo y honorarios en el ejercicio terapéutico floral privado” (Veilati, 2005, www.susanaveilati.com en "Ultimos escritos") .
CONGRESO SEDIBAC-SEFLOR. Mayo 2006 2) Fallas éticas, estéticas y técnicas en Terapia Floral Integrativa©. Resumen: La falla es el lugar por el que algo puede rasgarse hasta romperse: sea una tela, la rama de un árbol o el ejercicio de la terapéutica floral. La ética es la tensión entre lo bueno y lo malo; la estética, entre lo bello y lo feo. La técnica es el conjunto de conocimientos teóricos y prácticos necesarios para determinada actividad. Las tres pueden desgarrar al Terapeuta Floral si no reflexiona sobre ellas. ¿Cuáles son las fallas éticas, estéticas y técnicas habituales de nuestro oficio? Haremos una reflexión crítica y constructiva de nuestra labor profesional que pondremos en relación a las definiciones terapéuticas que las esencias florales proporcionan. Todo ello desde una perspectiva que considera que es de humanos errar, reconsiderar y formular algo nuevo.
Susana Veilati es Terapeuta Floral Integrativa. Presidenta de Seflor y miembro de Sedibac. Docente floral y conferenciante en congresos y otros eventos en Alemania, Argentina, Costa Rica, España, Méjico, Portugal e Italia. Directora de la Escuela Española de Terapia Floral. Autora de “Tratado Completo de Terapia Floral”. Formada en psicodrama, ayuda a personas en duelo, psicoanálisis, terapia gestalt y psicología transpersonal.
TEXTO DE LA PONENCIA Del título de esta ponencia destacan tres términos: ética, estética y TFI. A la Terapia floral Integrativa, que de ahora en adelante y para abreviar llamaré TFI, la he presentado y definido en el IV Congreso Nacional de Terapia Floral en noviembre del año pasado. Dije que se integran en su teoría y práctica clínica las tres grandes corrientes florales: la tradicional de Bach, y las derivada de la práctica de la terapia floral por parte de psicólogos, psiquiatras y médicos; a estas tres líneas de pensamiento sumé otras dos: la transpersonal (que desarrollo desde una perspectiva evolutiva en el “ Tratado Completo de Terapia Floral ”); y la terapia floral que atiende a lo social y medioambiental (y esta última en el sentido de contribuir a desvelar cómo se generan en el paciente aquellos significados y verdades que cree auténticos, pensados por sí mismo… y que no son más que lecturas de los textos ideológicos producidos por la sociedad y sus instituciones (la familia, escuela y matrimonio); así como la ideología y discursos de poder (políticos, religiosos, económicos); y claro está, la propaganda (moda y publicidad). Estoy diciendo que la sociedad enferma. Comenté además que la TFI promueve que el terapeuta floral -orientado hacia la atención privada de pacientes, que prefiere la conversación como vía de acceso a las esencias florales, que elige un modo continuado y pautado de encuentros con su paciente, se prepare de una forma distinta a la de aquel terapeuta floral que tiene diferente motivación. En aquella conferencia titulada “El amor a la clínica: La perspectiva ética en la consulta de Terapia Floral Integrativa” (en esta misma sección) decíamos que el amor es un modo respetuoso de relación y que el amor por la clínica floral comienza y continúa por el respeto a una ética. La ética es un consenso social respecto a lo que se considera bueno y malo, ha sido y es motivo de preocupación y debate en los círculos terapéuticos de todo tipo, en la terapia floral también. Y esto es porque la práctica floral y el entrenamiento de terapeutas florales es importante se apeguen a estándares éticos elevados y coherentes con principios y obligaciones profesionales hacia los pacientes y el público en general. En este sentido, en el del respeto por el paciente dijimos que, en la TFI, la buena práctica, descansa sobre tres pilares:
Dijimos también en ese trabajo presentado en noviembre del año pasado y que estoy citando a modo de introducción, que el TFI que no es paciente floral y no supervisa sus casos clínicos, incurre en una omisión que lo hará susceptible de cometer serias fallas en su trabajo: fallas éticas, estéticas y técnicas. Y desarrollé seis fallas éticas, de las cuales mencionaré dos, por ejemplo: La falla ética Vid que es la falta de respeto por la voluntad del paciente.
Podemos caer en estados negativos Vid (Vid es una esencia del sistema floral de bach que describe un modo autoritario de estar en el mundo) al ejercer intimidación sobre los pacientes a través de diagnósticos, pronósticos, usando un lenguaje inapropiado, siendo crueles en las observaciones, utilizando al paciente con fines personales.
La falla ética Chicory: maternalización del rol terapéutico. El terapeuta floral cae en la maternalización Chicory cuando trata al paciente como a un niño: lo consuela, lo mima, le aconseja, lo consiente, e incluso lo “salva” de sus decisiones inmaduras, lo reprende y culpabiliza cuando no cumple con las expectativas; le muestra lo experto que es y cuanto lo necesita el paciente… El terapeuta hace una falla Chicory, cuando tiene sentimientos de ser muy importante en la vida del paciente así es que rechaza cualquier intento de liberación por su parte. Puede que programe las sesiones: lo que dirá, preguntará, cómo lo sentará, qué trabajaran esa sesión: una visualización, una relajación… esto antes de escuchar a su paciente que quizá quiera otra cosa… o que no sabe lo que quiere y por eso viene a nuestra consulta… no se trata de una falla ética sino técnica.
La FALLA
Venimos hablando de fallas pero… ¿Qué es la falla? Es el defecto de una cosa, por ejemplo de una tela o un muro, si no se arregla termina por romperse. Cuando “falla” pasa de sustantivo a verbo se transforma en fallar y con este deslizamiento aparecen las relaciones: fallar es no dar o prestar una persona el servicio esperado. Proviene del latín fallere que es engañar, y remite a lo falso, a aquello que parece lo que no es. Si el propósito de la terapia floral es “abrir los ojos al que padece e iluminar la razón de su existencia…” intentemos entonces hacer lo más parecido a ello, abrir espacios donde el terapeuta floral lleve a cabo en sí mismo aquello que dice querer realizar con su paciente.
Las dificultades para ver las fallas Pero ver las propias fallas es difícil. Sin embargo, no conviene perseverar en el juego del avestruz tan propio de los núcleos Agrimonia no elaborados por el Terapeuta Floral; sino más bien evocar lo que dicha esencia desarrolla: la honestidad para exponer las propias preocupaciones, inquietudes y vicios, en este caso de nuestro trabajo. Es justamente la exposición de lo que nos confunde aquello que se lleva a cabo en la supervisión y la terapia personal. Solo lo que se ve puede ser transformado. A esto de la vista se suma el hecho de que lo que no se ve se repite, al modo de Chestnut Bud la falla va pasando de paciente en paciente, así es que el TF acaba viéndose a sí mismo repitiendo casi idénticos errores con uno y otro paciente. Si Agrimonia habla de la aptitud para exponer lo viciado de sí mismo, Chestnut bud nos coloca en ese lugar querido por todo TF, que es el de “…sacar todo el provecho de la observación y la experiencia”. El paciente nos paga porque repite, el TF tiene el compromiso ético de no repetirse a sí mismo. Claro que se puede pensar que no se tienen fallas y ser indulgente consigo el terapeuta floral: hay quien dice que las fallas son de otros, es más, que la falla es del paciente… y que alguien lance la primera piedra afirmando que nunca ha dicho: “Este paciente me manipula… miente… no se entera… o este otro abusa de mi confianza...” ¿Quién no ha sentido intolerancia, sentimientos de abuso, indignación, enfado… hacia un paciente? O lo que es lo mismo: sentimientos Beech, Chicory, Centaury, Verbena, Holly… es parte de la experiencia de ser terapeuta Pero atención, importa que el terapeuta se percate y recoja estas quejas que tiene de la relación entre él y su paciente y las piense como expresión de algo que falla, y pueda preguntarse: ¿qué está sucediendo aquí?... ¿Por qué digo esto de este paciente… y en este momento? ¿De qué no me estoy dando cuenta? Y de quien no quiere ver sus fallas o piensa que son de otros, pasemos a aquellos que la falla es lo único que ven: lo mal que lo hacen, todo lo que les falta, lo poco que valen para este oficio… están invadidos por un repertorio de exigencias implacables acompañado de tristeza por sus limitaciones. Estamos hablando de Larchdel sentimiento de insolvencia: el sujeto falla, o podría fallar… en todo. Pero la falla no se ve si lo único que se ven son fallas. No hay posibilidad de tratarlas, invaden todo el escenario. Darnos cuenta de las fallas y analizarlas nos informa sobre modos creativos de seguir la relación con el paciente al que podremos continuar siéndole útil. Claro que podemos percatarnos de las fallas y acto seguido desencadenar toda una serie de valoraciones negativas. Por ejemplo:
La reacción ante la falla Ante la falla se puede tener una actitud Pino, es decir, la falla cometida es imperdonable así es que en lugar de exponerla y tratarla, el terapeuta se siente indigno, se tortura, amenaza, calla… y continúa repitiéndola o no enterándose de qué sucedió allí, vale decir, no transforma la falla en beneficio para sí y sus pacientes. Hay terapeutas hundidos por sus fallas que al no compartirlas no saben que son comunes, las transforman en fracaso Gentian ,o en rendición Aulaga y abandonan el oficio. Esto es triste de ver, y más cuando sucede en personas con talento, con empuje para organizar una consulta, con empatía y sensibilidad pero que caen por el peso de su autoimagen abatida por una falla. Hay otros que una vez compartieron una falla y fue tal su bochorno que nunca más hablaron del tema… el orgullo es obstáculo para el terapeuta porque le impide ser alumno, supervisado o paciente; sucede que queda preso del sentimiento de aprobación-desaprobación y deviene susceptible, sospecha agravios, cuida su fama, y aparece un interés desmedido por la propia imagen. Se trata de un obstáculo Holly (esencia que se da para la envidia) para ver las fallas, ya dijo Spinoza que el orgullo es necesariamente envidioso. Bien, hemos hablado de distintas formas de sortear el contacto con las fallas, de no reconocer el error (diría Bach): mencionamos la evitación propia de Agrimonia; la repetición de Chestnut bud; la autoindulgencia autoritaria de Chicory y Vine; la inseguridad Larch; los sentimientos de indignidad, fracaso y renuncia de Pino, Gentian y Gorse; el orgullo y la envidia propios de Holly. Estos son algunos de los obstáculos que interpone el Terapeuta entre él y la consideración de sus errores e impiden que haga bien su trabajo y preste un buen servicio a la comunidad. Pero ¿qué es hacer bien un trabajo, prestar un buen servicio? Cuando pronunciamos palabras como bien y bueno algo de la ética tendremos que considerar. Así es que detengámonos en ella.
La ETICA La reflexión ética gira alrededor del bien, de un deseable comportamiento virtuoso, bueno, justo y responsable, tiene que ver con la justicia en las relaciones entre las personas, es decir, la ética trata sobre la libertad y sus límites, por lo tanto, sobre los derechos propios y los de los demás. La ética recoge un sistema de valores del ser humano alrededor de los cuales hay cierto consenso desde Ulises: la honestidad, valentía, prudencia, generosidad, tolerancia, etcétera. Dice Savater que no existe ningún pueblo, ni pasado ni presente, en el cual la mentira sea más valorada que la verdad, o que considere que ser cobarde es mejor que ser valiente, o que ser avaro sea mejor que ser generoso. Aquello que represente debilidades humanas, aquello que va en contra de la plenitud de la vida no es apreciado por ninguna moral en ninguna parte. ¿De qué manera se enlaza todo esto a lo dicho por Bach? En Cúrese a usted mismo Bach enuncia dos grandes trasgresiones, dos modos de ser y estar en el mundo que se distancian del bien, de lo bueno… de lo que ocupa a la ética: 1) la disociación entre nuestra alma y nuestra personalidad 2) la crueldad o el agravio hacia los demás. Ambas son un pecado contra la unidad y desembocan en la enfermedad individual y colectiva. La primera tiene lugar en el vínculo íntimo con uno mismo; Bach nos invita a reflexionar y desarrollar el comportamiento responsable hacia sí. La segunda, sucede en el marco de la relación con todo lo que no es uno, con el no-yo, aquí Bach alerta sobre el peligro de no respetar, cuidar, y hacer prosperar hacia su realización a todos los seres. Este hombre era un ecologista. Traslademos esto hacia una consideración de lo que es bueno en la labor del terapeuta floral integrativo. Entiendo que es osado decir algo sobre lo bueno porque se corre el riesgo de caer en la ética autoritaria del 7º grupo de Bach que considera en primer lugar los propios intereses para pronunciarse sobre lo bueno y lo malo. Sin embargo, hay premisas éticas suficientemente generales como para no despertar suspicacias porque vienen siendo dichas desde el juramento Hipocrático, y continúan por la Declaración de Helsinki, el Informe Belmont, así como a lo largo de toda la deliberación sobre ética y bioética actual, y también surgen de la observación de la práctica clínica floral del terapeuta. Entonces enunciemos algunos derechos del paciente para continuar abriendo un campo de reflexión alrededor de la ética en terapia floral, estos derechos no son los únicos sino los que ahora tengo presentes: Cuando digo derechos del paciente digo obligaciones del TFI. Veamos algunos: Los derechos del paciente en Terapia Floral Integrativa
Una falla ética, para que se entienda, es el quebrantamiento de algunos de estos principios que acabamos de enunciar.
LA ESTÉTICA Digamos algo sobre la estética que además de hacernos pensar en las artes, pintura y la música, trata sobre la tensión entre lo bello y lo feo, lo sublime y lo grotesco, lo limpio y lo repugnante, y otros pares. Bach no solo nos legó un tratado sobre la ética y valores morales en las relaciones, sino uno sobre la estética del vínculo con cosas, seres y circunstancias, y a ambas, ética y estética, las resume en la historia que cuenta Beech: “Para aquellos que sienten la necesidad de ver más bondad y belleza en todo lo que los rodea, y aunque muchas cosas parezcan estar mal, tienen la virtud de ver el bien creciendo en su interior. En este enunciado el Dr. Edward Bach, define la actitud ética y estética deseable del terapeuta floral como aquella virtud de ver lo bueno y lo bello creciendo en el interior de todo lo que lo rodea. Los terapeutas florales sabemos que evidenciar a nuestros pacientes lo que hay de bello y bueno en ellos, es hacer honor a lo verdadero. Pero también, si hablamos de lo bueno y lo bello es porque existe lo malo y lo feo. Así es que teniendo en cuenta esto, podemos decir que en la terapia floral una falla estética es excluir o evitar el contacto con lo que el paciente trae de inquietante, cruel, violento, siniestro, y perverso. Cuando así es, el terapeuta floral sucumbe, como los griegos, al afán de la armonía y la proporción justa. Por ejemplo, los griegos suavizaban las expresiones de dolor en sus esculturas y pinturas. Veamos una imagen. Se trata de una pintura del artista griego Timantes Ver imagen: El sacrificio de Ifigenia, en el se representan los instantes anteriores al sacrificio. Plinio el Viejo, comentando esta pintura, dice que Timantes “después de pintar el dolor de todos, especialmente el del tío, y agotados ya todos los rasgos de la tristeza, veló el rostro del padre porque no podía representarlo convenientemente». El padre es Agamenón que presionado por la diosa Artemisa, manda a llamar a Ifigenia para su sacrificio, la engaña diciéndole que venga a casarse con Aquiles. El dolor de Agamenón es indescriptible: su acción era espantosa, iba a sacrificar al ser que más amaba, y además, el más bello; pero no tenía más remedio, Troya estaba en juego. Para Timantes, el pintor, era impensable representar el dolor, la vergüenza, y la traición en el rostro del filicida… así es que lo cubre con una túnica porque la representación de lo siniestro hubiera atentado contra la buena forma y la armonía. Este enmascaramiento griego de lo siniestro -nada a costa de la belleza- es una auténtica evitación agrimónica, se extendió hasta bien entrado el siglo XVIII. Una excepción a este velamiento de lo funesto ha sido el Bosco, un artista medieval holandés, en cierto sentido precursor del surrealismo, que pinta retratos de visiones de castración, canibalismo, despedazamiento y muerte todos dibujos donde lo repugnante, lo siniestro, perverso y horrible HACE PRESENCIA. Ver imagen Eugenio Trías nos cuenta que en la Edad Media la iglesia prohibía que en la música de los cantos gregorianos se incluyera el intervalo de la cuarta aumentada por considerar su sonido “diabólico”, la cuarta aumentada se utiliza en la música de las películas de suspenso para producir intriga, por ejemplo en esta que vais a escuchar: se trata de un fragmento musical, de 40 segundos, de “Saturno” de la obra “Los planetas” del compositor inglés Gustav Holst, contemporáneo de Bach. Suena música … Quiero decirles con esto que hay imágenes… sonidos… y palabras… que inquietan. Que incluso fueron prohibidas… En la terapia floral es importante que el terapeuta no evite -como los griegos y la iglesia del medioevo- la conversación acerca de lo siniestro del paciente, de aquello que al terapeuta le resulta poco familiar, inquietante, difícil; porque ello constituye un elemento fundamental de la experiencia terapéutica. Proponemos, entonces, una estética de la terapéutica floral que se ocupe de las narraciones desagradables, sin evitarlas ni edulcorarlas al modo agrimónico, sin moralizarlas al modo Rock Water/Verbena, conteniendo el terapeuta el desconcierto ante lo incierto que tan bien ilustra Cherry plum, subrayando el que aprovechen los terapeutas florales los espacios de formación de las instituciones, y que miren hacia la terapia floral personal y la supervisión como dos lugares para elaborar estas perturbaciones. Recordemos: las esencias florales son simples, pero los pacientes y el terapeuta no lo son. El terapeuta floral podrá hacerle un lugar a lo siniestro del paciente y llenarlo de esencias florales, si primero ha visto sus propios demonios malditos y si tiene una técnica apropiada.
LA TECNICA Es el conjunto de conocimientos teóricos y prácticos necesarios para el desarrollo de una actividad. Todas las terapéuticas tienen una técnica transmisible vinculada a una ética y a una estética. En la TFI la técnica, que siempre está en construcción y revisión permanente, se adquiere en la formación, en la terapia floral del terapeuta, y en la supervisión de sus pacientes florales. Las fallas técnicas serán entonces las que no se ajusten a la técnica de la TFI, mencionaré algunas características de la técnica de la TFI y enlacémoslas con sus respectivas fallas, por ejemplo:
Por último, vean ustedes que se trata de una forma laboriosa de hacer terapia floral, tal vez, como decía Sartre se trate de “…una pasión inútil”… No estoy diciendo que esto sea fácil. Si puedo hablar de fallas éticas, estéticas y técnicas… es porque las cometo todas… Tengo la esperanza de haberme curado de algunas… pero nunca se tiene la certeza… la repetición acecha. No obstante, considero que es bueno asentar mi responsabilidad del acto de salud de los pacientes sobre una técnica respetuosa y depurada por el estudio y la experiencia, y, a ser posible… sobre el amor. Gracias por tu amable atención.
Referencias bibliográficas, virtuales e imágenes: Susana Veilati, Tratado completo de terapia floral, 1999, Madrid, Edaf. En el apartado para profesionales de la Terapia floral.
Rafael Manrique, La psicoterapia como conversación crítica, Libertarias/Prodhufi, Madrid, 1994
María Moliner. Diccionario de uso del español, Gredos, Madrid, 1992
Edward Bach, Cúrese Usted mismo, Edaf, Madrid, 1983
Ídem anterior, en la descripción de Chestnut Bud.
Larch no entraría en la socavación de su confianza si no se comparara: uno de los suministros de la inseguridad es la comparación, la competitividad, un sistema de valores donde importa si se queda “por debajo” o “por arriba”, si se es más o menos, y esto remite a la envidia y a los celos “Lo que no tengo y otro tiene”. Hay que ser valiente para darse cuenta que detrás de este “no puedo” abatido y desesperado de Larch, hay un complejo de ansiedad, hostilidad, ambición, ideas grandiosas inhibidas y envidia hacia quienes no se inhiben, todo esto señala hacia Holly. Ver descripción de Larch en esta misma web "Vademecum"
Spinoza, La ética II. “Bajo estas condiciones uno puede fácilmente comprender que un arrogante es necesariamente envidioso (III. /55 sc.) y odia especialmente a quienes son más alabados por sus virtudes, y su odio no es fácilmente vencido por el amor o la bondad (III. 741 sc.) y se complace solamente en la compañía de quienes engañan su torpe mente hasta el extremo que su simple tontería se convierte en manía”. www.see.org/s06e.htm
Fernando Savater, Ética y ciudadanía, Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2002
La terapia floral debe el desarrollo de esta cuestión al terapeuta floral, elaborador y psicólogo José Salmerón Pascual, en dos textos: “Fundamentos de Psicología Ecológica. Hacia una terapéutica holística con las flores de Bach” y “Fundamentos de Psicología Ecológica II. Más allá de las flores de Bach”. Ambos de editorial Mandala, Madrid 1993 y 1994, respectivamente.
Siglo V a.C., en la Grecia antigua se sistematizó la ética de la práctica terapéutica en el Corpus Hippocratum que fue compilado en el IV a.C. supuestamente en la Biblioteca de Alejandría. La Declaración de Helsinki es la declaración más conocida de la AMM. Fue adoptada en 1964 y ha sido enmendada cinco veces, la última en 2000. En el año 2002 se le agregó una nota de clarificación al párrafo 29. y en el 2004 otra al párrafo 30. La actual versión (2004) es la única oficial, todas las versiones anteriores han sido reemplazadas y no deben ser utilizadas o citadas, excepto para fines históricos. http://www.wma.net/s/policy/b3.htm
El Informe Belmont. Principios y Guías Éticos para la protección de los sujetos humanos de Investigación. Comisión Nacional para la protección de los sujetos humanos de investigación biomédica y del comportamiento. U.S.A. 18 de Abril de 1979. http://www.bioeticaweb.com/content/view/1060/40/
Todas las categorías estéticas que menciono han sido escogidas de: Immanuel Kant, Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime, Fondo Cultura Económica, 2005; Edmund Burke, Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello, Editorial Tecnos (Anaya), 2001; y Georg W. F. Hegel, Lecciones sobre la estética, Ediciones escolares, Madrid, 2003
Consultar la descripción de Beech en el Vademécum de http://www.susanaveilati.com/bienestardemas.htm
o lo absolutamente resplandeciente e inefable.
del V-IV. a.C.. Fresco pompeyano. Plinio, Naturalis Historiae, lib. XXXV. Citado por Gustavo Bueno en ¿Qué significa “cine religioso”? El Basilisco, 2ª época, nº 15, 1993, páginas 15-28
El Bosco. El juicio Final (1504). Museo de Tudela.
E. Trías, Lo bello y lo siniestro. Editorial Seix Barral (1982)
J.P. Sartre. El ser y la nada, RBA, Barcelona (2004)
3) Gentian, el desánimo. La cuestión de la voluntad y el buen humor. (Este es el texto completo, estamos adaptándolo al formato de la web, lo terminaremos en breve. Disculpen las molestias.) V Congreso nacional de terapia floral, Benalmádena, 2006 Resumen El título recoge el defecto que reorienta esta esencia y las virtudes que desarrolla: la comprensión, la firmeza de propósito, el talante optimista y la aptitud de considerar las cosas desde una perspectiva más amplia, todas palabras originales de Bach. Este trabajo sigue textualmente al médico de Gales además de transmitir un modo poco habitual de profundizar en la terapia floral, esto es… con el uso de los diccionarios. Analizaremos palabras (emociones y sentimientos) tales como: depresión, aflicción, abatimiento, amargura, languidez, desánimo, desaliento, descorazonamiento, frustración, vacilación, pesimismo, decepción, desengaño, fragilidad; y las más positivas: comprensión, firmeza, voluntad, optimismo, perspectiva, resilencia.
Ponente: Susana Veilati. Terapeuta Floral Integrativa. Presidente de Seflor y miembro de Sedibac.
Texto de la ponencia
Traducción de su definición original: “Para quienes se desaniman fácilmente. Pueden estar progresando satisfactoriamente en una enfermedad o en sus asuntos cotidianos, pero cualquier pequeña demora o impedimento les hace dudar y rápidamente se descorazonan.”
Impedimento y demora Quiero destacar algo de esta definición, dos palabras: impedimento y demora, son distintas, se trata de dos modos diferentes de producción del estado emocional, sentimental y de las ideas que trata Genciana. Una demora es un retraso, por ejemplo, de unos beneficios que tardan en llegar (la curación en una enfermedad, bajar de peso, aprobar unas oposiciones o dejar de fumar). Un impedimento es un obstáculo, un estorbo, un freno, una restricción que se le impone al sujeto (un agravamiento en la enfermedad, un quiebre laboral o amoroso, un aborto no deseado en el marco de un tratamiento de fertilidad, la finalización de un contrato que no se renueva…). Impedimento, da la idea de algo inesperado; demora, de lo que va preparándose, es menos novedoso en su aparición. Bach nos habla de dos causas de duda, desánimo y descorazonamiento: el impedimento que es algo súbito, y la demora que es un trámite, por decirlo así.
El 2º Grupo: la certeza, la confianza, la firmeza y la voluntad. Continuemos situando a Genciana en el grupo al que pertenece: Los “Remedios para los que sufren de incertidumbre”. Genciana está junto a Cerato que es la variabilidad inestable, inconstante y mudable; continúa Scleranthus, la duda angustiosa y rumiante; pero el más angustiado del grupo es Gorse, es uno al que le falta la fe (que ya es mucho decir porque es lo último que se pierde). Siguen Hornbeam y Wild Oat, son dos que dudan, el primero de sus fuerzas, el segundo del lugar en el que desea permanecer. Vale decir que en este grupo no saben qué hacer, qué pensar, qué creer, ni qué elegir. Trata, por lo tanto, de los sentimientos de certeza, confianza, firmeza y voluntad. Certeza es el conocimiento cierto de una cosa, por ejemplo, de lo que se piensa y se quiere (Cerato, Scleranthus, Wild oat); confianza es la fe en los recursos personales y el devenir (Gentian, Gorse, Hornbeam); digo firmeza en el sentido de permanecer arraigado con cierta consistencia, algo que preocupa mucho a Genciana y Wild oat; y voluntad es el impulso a obrar, vale decir, la voluntad realizadora que para que exista necesita de la certeza, la confianza y la firmeza. Bien, una vez que hemos situado someramente a Genciana en su contexto grupal y las familias de sentimientos de dicho grupo, veamos a continuación las palabras que utiliza Bach para dar cuenta de los defectos y virtudes de Genciana. Las llamaremos “palabras claves”.
Palabras claves de Bach: Indicador y Cualidades a desarrollar.
Es interesante rescatar estas palabras usadas por Bach en sus escritos y conferencias, nos permiten ensanchar la comprensión de las emociones, sentimientos y pensamientos que conforman el complejo terapéutico de una esencia. He dividido a las Palabras Claves en dos grupos: A. y B. A. es el Indicador, se trata de palabras que señalan el error o falta de un ser vivo y que por lo tanto hacen necesaria la tomar o aplicación de Genciana. Deseo subrayar que Indicador no es personalidad ni tipo floral, sino un estado anímico o un estado mental. Uno puede decir “he visto tal o cual indicador de Genciana en esta persona” o bien, “he visto un núcleo, o un foco, o una nota Genciana…” No me detendré en la diferencia entre estado anímico (indicador, núcleo, foco o nota) y tipo de personalidad, pero cabe decir que un estado anímico puede estar en cualquier tipo de personalidad. B. son las Cualidades a desarrollar también llamadas virtudes por Bach, aquello que despliega la toma de cada una de las esencias florales.
A. Indicador (error, o falta)
Comencemos por el indicador que son las indicaciones que, según Bach, nos hacen pensar que un paciente necesita Genciana.
“¿Cuándo tiene éxito se siente entusiasmado pero las dificultades lo deprimen con facilidad?” La depresión Genciana puede comenzar con una emoción, aparece justo en el momento en el que el sujeto toma cabal cuenta del impedimento. Lo primero que sucede es un desconcierto: el sujeto pierde la capacidad de control sobre la situación. Esta impresión se coge al pecho, al vientre, la garganta o la frente, las rodillas pierden fuerza y pueden doblarse ligeramente, apetece tomar asiento. Dicha emoción se llama aflicción, que segun Marina es una tristeza súbita acompañada de llanto, intensa y pasajera que sobreviene cuando se ha perdido algo. Esta es la emoción que tratamos con Gentian, la aflicción, así evitaremos que alrededor de ese tropiezo o desengaño, se configure un cuadro de desánimo crónico que interrumpa la perseverancia del sujeto, es decir, su impulso a obrar. Tal reacción afligida no depende de la magnitud del impacto, puede ser algo como no aprobar el examen teórico de conducir, el desbaratamiento de una relación que prometía, el descenso de la Bolsa, o una comida que se quema. Si es profundo este abatimiento -palabra que quiere decir que algo cae o desciendel, o sea, él ánimo, las fuerzas, el vigor- se cae en el hundimiento, en el rehundimiento de María Moliner. Recuerdo a alguien que me decía “Perdí el 50% de mi fortuna, el sentimiento era que me iba hundiendo junto con la bolsa”. Y si persiste se convierte en languidez como la Mimí de Puccini, en la ópera La Boheme, abatida y desanimada por la pérdida de la salud, el frío y la escasez de recursos… un mal de las mujeres lánguidas de principios del siglo veinte. Hay otra, la amargura, es un “sentimiento duradero de tristeza mezclada con rencor, ligada a una humillación, un desengaño, una injusticia o una frustración, y suele ir acompañada de malhumor”. Pensemos en esos hombres y mujeres que han sido engañados por sus cónyuges, pueden sostener por años este mejunje de tristeza y resentimiento que se llama amargura, es la combinación Genciana/Sauce. Hay más sentimientos asociados a la depresión: desconsuelo, desolación y melancolía. Desconsuelo es una pena sin alivio “sin medida ni taza”, eso dice la Real Academia, y desolación, lo que arrasa y destruye, ambas son propias de Castaño Dulce; no así la melancolía que es territorio de Mustard, tiene más que ver con el temperamento que con una causa, por eso Bach dice que les resulta difícil encontrar una explicación para ese estado.
“Para quienes se desaniman fácilmente.” ¿Qué es el desánimo? Es un derivado de los sentimientos de (falta de) energía y resistencia. Es decir, aquellos relacionados con la conciencia de la propia fuerza y vitalidad para moverse y emprender actividades, me refiero al brío y al aliento, o a su ausencia, el desánimo y el desaliento. Ambos hablan de un impulso que decae resultando en la aparición de la debilidad que es el sentimiento de la falta de ganas y fuerzas para continuar. Miren si no este comentario desalentado y muy poco animoso: “Retomé los estudios pero eran como la muralla china. Me era muy difícil, una cuesta arriba”. Pienso también en un niño que jugaba al football en las divisiones inferiores de un club de Madrid. Se quejaban él y su entrenador de que había disminuido su potencia goleadora tras una serie de partidos perdidos por su equipo. El niño decía que se cansaba y que no llegaba al arco contrario porque perdía fuerzas. Esta es una clara falta de energía que se trata con Genciana… y así fue. No hay que confundirla con la postración Olivo, ni la debilidad histórica y caracterial Centaura, y menos aun con la apatía Wild Rose. Justamente esta reducción del deseo y las fuerzas para continuar hace que muchos desánimos Genciana se confundan con apatías Wild Rose. La diferencia entre el desánimo y la apatía es que el desánimo es la pérdida de las ganas de actuar que tenía un sujeto, y parte de un estado previo de impulso; mientras que la apatía implica indiferencia, holgazanería, indolencia, pereza e inercia. El desaliento Genciana bien puede quedar contenido en el área afectada hasta que el sujeto se reponga, o agravarse hasta la apatía que suele extenderse como la mala hierba por toda la existencia del sujeto y además… es pecado capital.
“…hace las cosas bien pero siempre mira el lado negativo y se siente deprimido”. Mirar el lado negativo es observar una sola mitad del pastel, se trata de una visión reducida, pobre y devaluadora de la existencia. Es una injusticia y no hace ningún honor a esto que decía Aristóteles del justo medio. Mirar el lado negativo es casi como decir pesimismo, del que hablaremos más adelante.
Dice Bach, “…se desalientan y descorazonan fácilmente.” Según el DRAE es la pérdida de esperanza e ilusión. Moliner pone un ejemplo: “Me descorazona ver que no consigo nada con mi esfuerzo”. Digamos que tiene que ver con los sentimientos derivados de la falta de logro de aspiraciones y proyectos. El descorazonamiento es primo hermano de la frustración. Pensemos en un inmigrante con título universitario que aspira a un trabajo pero, debido a su acento y a su color, todo lo que sabe y aprendió no le sirve en este nuevo país y, aunque está por encima de lo que se pide, no le dan el empleo. Cuando las expectativas se suman a un esfuerzo invertido en su logro y a pesar de ello no se concretan, es cuando aparece la frustración. “No dar el resultado buscado o esperado un trabajo o un esfuerzo”afirma Moliner; expresiones como “echar por tierra” o “dar al traste” son ejemplo de este malogramiento. Otra palabra asociada a las expectativas frustradas es fracaso. Similar a frustración pero más tremenda. Proviene “del italiano “cassare” que es romper, cascar, destrozarse haciéndose pedazos, particularmente un barco al chocar con los escollos”. Hablamos de un auténtico naufragio. Algo se hunde estrepitosamente y nosotros junto con ello, por ejemplo, una empresa o un matrimonio. En este punto hay que evaluar si corresponde Genciana acompañada de Castaño dulce, o comenzar por ésta última y continuar por la primera.
“Realmente hacen las cosas bien, pero tienden a desalentarse y dudan de sus propios progresos”. Ya hemos hablado de la pérdida de aliento.
“…están vacilantes o desalentados”. La vacilación es un estado de fluctuación que en este caso es entre la esperanza y el temor. Miren ustedes, para vivir los seres humanos necesitamos de la esperanza que es el “estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos”(DRAE). La esperanza es confianza en las circunstancias y en los propios recursos, una evaluación positiva del futuro y de sí. Cuando falla esta fe aparece la incertidumbre que es la falta de conocimiento seguro y claro de algo. El sujeto comienza a dudar y deja de fiarse de sí, esto es causa de dificultades en la permanencia y continuidad. Observen sino el siguiente ejemplo, una persona tiene un trabajo que viene realizando correctamente y a gusto, es despedido por una reducción de plantilla, pierde lo que le resultaba conocido y le daba estabilidad. A continuación comienza a buscar un nuevo trabajo, si no lo consigue rápidamente se acoge a un sentimiento de debilidad e impotencia que detiene su búsqueda, se achica, se acobarda y encoge (Bach dirá más abajo “Este remedio es para los que sienten que las dificultades que se avecinan son demasiado grandes para superarlas, y pierden temporalmente el valor”. Habrá que valorar la inclusión de Mímulo). Cuando esto tiene lugar, las demoras, las dificultades, las respuestas negativas recibidas, son lo único que el sujeto cree que sucede y sucederá… en este punto ya ha perdido las esperanzas. El problema del despido o de la demora en conseguir un nuevo trabajo pasa, de ser un obstáculo a superar, a ser un problema que lo marcará. Un giro poco deseable. Genciana es para el cultivo de una esperanza realista que no niega los problemas, pero centra la atención del sujeto en sus fuerzas y en su potencial humano que pueden así capitalizarse.
“Ven siempre el lado oscuro de la vida…” Aquí aparece la palabra oscuro, término que también se lee en la definición de Mustard “…como una nube oscura”. No me extraña que se haya derrochado tanta tinta en intentar diferenciar ambas oscuridades. Pero como dije, Mustard es para la melancolía: una “tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada” (DRAE).. La percepción selectiva de lo sombrío en Gentian, tiene más que ver con el pesimismo, así es que veamos esta palabra.
“…y son pesimistas en la convalecencia”. ¿Qué es el pesimismo? Lean lo que dice el DRAE: “Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable; y otra más: Sistema filosófico que consiste en atribuir al universo la mayor imperfección posible”. El pesimista espera lo peor, es un decepcionado y un desilusionado. La decepción tiene su origen en la cuestión de las expectativas, se preveía que algo iba a ser bueno, atractivo o provechoso para el sujeto… y no resulta así, un ejemplo es el romance que decae apenas comenzar, todo un chasco o desengaño. La cuestión terapéutica a elaborar en este punto es ¿cómo se engañó el afectado? ¿Qué circunstancias, observaciones y detalles, decidió pasar por alto para continuar con la ilusión? Y es en la desilusión donde Genciana se combina con Clemátide y esto se entiende cuando leemos lo que la Real Academia dice sobre ilusión: “Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos”. El pesimismo es entonces un alargamiento de la decepción y la desilusión. Hay otro pesimista en Bach, me refiero a Willow, que combinaremos si la desilusión y decepción están francamente teñidas de rencor.
“Cuando se siente que las cosas no marchan bien…”. Este es el sentimiento que antecede a la frustración o el fracaso. Tiene lugar cuando en el curso de un proyecto se revela un sentimiento que surge de una idea: seguro es que lo que deseo y proyecto puede transformarse en chasco, y además, en cualquier momento. Tiene algo de abatimiento anticipado y de esperar que el golpe venga de no se sabe donde ni cuando. Una auténtica incertidumbre.
Hasta aquí son las indicaciones de cuándo se necesita Genciana. Veamos las cualidades positivas que desarrolla esta esencia, según Bach.
B. Cualidad a desarrollar (o virtud)
“Gentian: Duda/Comprensión. …la pequeña Genciana de nuestras altas praderas le ayudará a mantener la firmeza de su propósito, y a tener un talante optimista, incluso cuando las nubes cubran el cielo. Le ayudará a sentirse siempre animado cuando hace lo que puede, sea cual sea el resultado aparente.”
Con esta palabra Bach resume el efecto terapéutico de Genciana. La comprensión es una actitud benévola y tolerante respecto a sí mismo (y por extensión al otro), es, según el DRAE, la “facultad, capacidad o perspicacia para entender y penetrar las cosas”. Enlaza con el aumentar la anchura de miras que veremos más abajo.
Sin duda que Genciana es la esencia para el desarrollo de la voluntad, que es la capacidad de una persona para superar obstáculos o dificultades o para cumplir con sus obligaciones. La voluntad, que es brío, energía, arrojo y atrevimiento, es eso que se quiebra con la aparición de las demoras e impedimentos de la existencia.
El optimismo es la propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable. . En el sistema de Bach, Genciana es el remedio del optimismo que se hace semblante.
Veremos más abajo alguna definición de ánimo.
Esta es mi favorita, me parece realmente novedoso, miren si no es así: Dice Bach que las personas que necesitan Genciana “…caen bajo la influencia de la duda o la depresión cuando surgen dificultades. Con frecuencia desean salirse con la suya, en lugar de considerar las cosas desde una perspectiva más amp | ||||||||||||||||||