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En pdf:

  1. Una historia clínica del Dr. Edward Bach: hombre, 21 años, electricista. Por Edward Bach. Comentarios y selección de texto S. Veilati
  2. Las flores que ayudan a estudiar.
    Por Claudia Stern
  3. Sombra, polaridad y esencias florales
    Por  Eduardo H. Grecco                              
  4. Centaury
    Por  Eduardo H. Grecco
  5. Cherry plum
    Por  Eduardo H. Grecco
  6. La calidad en los preparados florales.
    Por Mayte Hernández
  7. La Necesidad de Vivir el Duelo (Guía  de acompañamiento con esencias florales)
    Por Ricardo Martín Pérez
  8. Validación científica de la terapia floral
    Por José Luis Pujol

 

En otros formatos:



LA TERCERA EDAD. LAS DEMENCIAS. Por Marisa Novoa, TFI

 

La esperanza de vida aumenta año tras año, en España superamos los 82 años según el Instituto Nacional de Estadística. Según esta misma fuente, el mayor aumento de población se registra en las personas de 85 años y más.

El que vivamos más años es sin duda un hecho saludable, pero conlleva inevitablemente un deterioro del cuerpo  y del cerebro. Cada día hay más personas que sufren demencia y dentro de las demencias, la que más aumenta es el Alzheimer (70% de las demencias según el departamento de Neurología de la Universidad de Navarra). Se va produciendo la muerte neuronal progresivamente, lo que conlleva una pérdida de memoria y mucho más: pérdida de las habilidades rutinarias, pérdida de capacidad para enjuiciar, de manipular objetos, de reconocimiento, alteraciones del estado de ánimo y del comportamiento, depresión…

El tratamiento médico se realiza con fármacos anticolinesterásicos, que inhiben la colinestarasa, es decir la enzima encargada de catabolizar la acetilcolina, que es el neurotransmisor que falta en el Alzheimer. Podemos considerar que “frenan la enfermedad”.

Si la demencia supone un deterioro neuronal que se puede paliar algo con fármacos, sobretodo implica un deterioro de la vida cotidiana, un montón de “grandes sufrimientos” que implican al paciente y a los familiares. Es en este punto donde los terapeutas florales considero que tenemos una gran labor, por la gran ayuda que podemos dar para aliviar tanto sufrimiento.

Quiero abordar el tema por tanto desde los dos grandes “sufridores”: el enfermo demenciado y los familiares que lo cuidan.

 

PROBLEMAS DEL ENFERMO DEMENCIADO

 

Hay una serie de parámetros que considero COMUNES a todos los casos.

En un alto porcentaje la persona tuvo una depresión, hablamos de depresión endógena (la disminución de acetilcolina supone una disminución de serotonina).  El TF debe investigar que sucedió antes de esa depresión. Podemos encontrar algún suceso que la persona vivió como traumático. Su vida, ya desarrollada según sus cánones, de repente no es lo que había pronosticado y parece que no hay tiempo para cambiarla: una muerte, un cambio familiar, un trauma económico o social… Busquemos sucesos tipo Estrella de Belén, Castaño dulce, Genciana. Tratemos al paciente con Mostaza si lo vemos en ese estado de tristeza profunda. Tal vez si llegamos a tiempo podemos evitar la terrible evolución demencial.

El denominador común en estas personas es la dificultad de adaptación a los cambios. Cada cambio que se produce en la vida cotidiana puede suponer un detonador para que se suceda un nuevo deterioro, un “bajón” que será difícil recuperar. Se debe procurar una vida rutinaria, lo más estable y concreta posible. Por ello nuestra flor de elección será Nogal. La usaremos en cada cambio de medicación, de residencia, de cuidador, o de ingreso en un centro.

 

Y por supuesto ayudaremos al deterioro del que hablamos al principio. Aparece la pérdida de memoria por lo que daremos Brote de Castaño. Tienen problemas de desorientación (al salir a la calle, en la casa), de descoordinación, incluso al levantarse, sobretodo de la cama, pueden perder el equilibrio  y llegar a caerse, lo trataremos con Scleranthus, Estrella de Belén. Flores que además ayudarán a potenciar las interconexiones de las neuronas aún sanas. Hay falta de atención al momento presente, no se fijan, no se concentran en el aquí y ahora sino más bien siguen en su mundo, para lo que daremos Clemátide.

 

Hay otra serie de parámetros que llamaré PARTICULARES que no aparecen en todos los casos. Cada persona, según su personalidad y donde se localicen las lesiones, reaccionará de distinta manera. Aquí hablaré de situaciones frecuentes en las demencias:

 

Los miedos. Notamos que se vuelven miedosos, aunque antes no lo fueran. Se asustan a veces debido un fuerte ruido, la oscuridad, estar solos, por sus alucinaciones. Mímulo y Álamo Temblón les ayudarán y tranquilizarán.

Pueden evolucionar a un estado sin interés por nada, como si la vida ya no pudiera ser lo que hubieran querido y ya nada importa, todo da igual, sólo esperar. ¡Que difícil debe ser seguir viviendo sin ningún interés! Rosa silvestre es la esencia que aporta ilusión por algo, aunque sea una pequeña contribución  para disfrutar de una caricia, un sabor, un dibujo… un rayo de color en un panorama gris.

Personas que han sido muy autónomas y dirigentes en su vida, ahora ya no pueden siquiera dirigirse a sí mismos, ya no son autónomos. Esto les puede suponer un gran sufrimiento y les es difícil de aceptar. La esencia de la Vid les ayudará a aceptar más fácilmente las indicaciones del otro, a suavizar, a dejar que otros hagan según crean, a confiar.

Aún así a veces el rechazo hacia los demás es muy fuerte, les molesta enormemente lo que dicen, como lo hacen los demás, que no es como ellos lo harían. Ello conlleva muchos problemas con los familiares y con la persona que se contrata para ayudar en el cuidado del enfermo, con lo que hay que ir cambiando frecuentemente de cuidador y otra vez acomodarse a las costumbres. Nuevamente provocamos cambios que hemos dicho que no ayudan en la enfermedad. Las esencias Haya e Impatiens relajan la crispación que se produce y favorece la adaptación.

A pesar de todo, es muy frecuente que tengan episodios agresivos, pudiendo llegar a la agresividad física. Acebo es de enorme eficacia y rapidez de actuación en estos casos.

Algunas personas no aceptan estar solos. Vemos como van detrás de la persona con la que están a todas partes, hablan con el que sea aunque no sepan quien es. Es típico en los centros ver a varios enfermos juntos hablando todos, cada uno de lo suyo sin escuchar a nadie aunque aparentemente sea un grupo charlando. El Brezo les da cierta capacidad de escucha, de poder permanecer solos sin angustia. Es bueno para ellos y para el que está a su lado.

En otros ancianos, no es tanta la necesidad de estar con alguien sino de estar con “sus seres queridos”. El que el familiar les deje les supone tal dolor que incluso llegan a somatizar produciéndoseles subidas súbitas de tensión arterial, cólicos, etc. Achicoria es la flor que tranquiliza en estos casos, y cuando ese “ser querido” se va, saben que sigue queriéndoles y que volverá.

Hemos dicho que se va perdiendo la memoria, sobretodo se pierde la memoria reciente y van quedando los recuerdos antiguos. Decimos que se vuelven “como niños”, hablan de su papá y de su mamá y de su casa, aquella de cuando eran pequeños. Madreselva no puede evitar que recuerden lo antiguo, tal vez es ya lo único que pueden retener, pero sí que lo hagan sin angustia por no tenerlo ahora. En vez de sufrir por el recuerdo, se vuelven recuerdos llenos de ternura y tranquilidad.

Es también bastante frecuente que repitan constantemente, de manera casi compulsiva, las mismas preguntas, las mismas acciones…Castaño Blanco es una flor que ayuda.

 

PROBLEMAS DE LOS FAMILIARES

 

Es la otra parte de la demencia. La familia que se hace cargo de la persona que ya no puede sostenerse por sí misma y que cada día necesita más atenciones y cuidados hasta requerir atención constante las 24 horas del día. Sin duda ellos también necesitan terapia floral y les ayudará enormemente.

La reacción inicial ante los primeros síntomas que se perciben suele ser de negación, de huída. Reacciones tipo Agrimonia de no querer ver lo que se está viendo, a veces lo ven los de alrededor y no lo quieren reconocer los interesados, restándole importancia, justificándolo.

El conocimiento del diagnóstico es terrible, aparecen los sentimientos de miedo (Mímulo), de impotencia y desconocimiento (Alerce) y por ello búsqueda de información por todas partes (Ceratostigma).

Al familiar debemos ayudarle siempre en la enorme preocupación que le abruma (Castaño Rojo) y en el gran cambio que va a suponer en su vida cotidiana (Nogal). Pasará por momentos de profundo dolor (Castaño Dulce) por su ser querido, por su vida, por la situación en sí.

Tratará de controlarlo todo para que todo sea perfecto y nada más lejos de la realidad, es imposible que todo sea perfecto. No se puede atender meticulosamente a una persona las 24 horas día tras día, hay que aprender a distinguir lo que es imprescindible y lo que puede hacerse de otra manera (Olmo, Agua de Roca). Necesitará grandes dosis de aceptación y tolerancia para el entorno y consigo mismo para no sufrir y hacerse reproches innecesarios (Pino).

Aún así y aún cuando haya llegado al sentimiento de aceptación de los hechos con cierta tranquilidad, estamos hablando de una enfermedad incurable, crónica y evolutiva. Siempre es una gran sobrecarga en la vida, por lo que debemos ayudarle en los momentos en que sea difícil atender a tantas demandas de su familiar y de su vida propia (Olmo), momentos de seguir con todo adelante como una responsabilidad absoluta, olvidándose de sí mismo (Roble) y momentos de agotamiento exhaustivo que a veces serán inevitables (Olivo).

Un problema paralelo se da sobretodo en los hijos. Ahora tienen que asumir el liderazgo, cosa que en ocasiones resulta una dificultad. Por un lado al tener que dirigir al progenitor se produce un intercambio de roles que hay que asumir. Por otro lado hay que coordinar ideas, posibles soluciones o posturas entre hermanos, en algo que nadie es “maestro”. Se pueden producir dificultades y enfrentamientos hasta realizar la adaptación. Tenemos esencias como Sauce, Acebo, Haya que ayudan enormemente y facilitan el proceso.

 

En ningún momento he tratado de presentar un tratamiento exhaustivo para las múltiples variantes que se dan en los procesos de demenciación. Espero solamente haber presentado una panorámica general que permita entender un poco más lo que sucede cuando en una familia se produce un diagnóstico de demencia y cuanto podemos ayudar con la terapia floral en padecimientos tan tremendos como este.

 

Gracias por tu atención.