
En este libro desarrollo una idea: el conjunto de la terapia floral puede pensarse como un sistema terapéutico que favorece en el sujeto que la utiliza, el despliegue de aquello que es objeto de la psicoterapia, las escuelas de desarrollo espiritual y finalidad terapéutica de las esencias florales: paz, esperanza, alegría, gratitud, sabiduría, amor.
Escribí este libro entre 1996 y 1999. En esos años estaba formándome en psicología transpersonal, en los caminos de la evolución de la conciencia. Así es que encontraréis referencias al budismo, hinduismo, masonería, astrología, cábala, meditación, chamanismo; así como a los desarrollos evolutivos de Piaget, Maslow y fundamentalmente Ken Wilber, a quien quedo profundamente agradecida porque me tocó con la flecha de la curiosidad por oriente y occidente, espíritu y ciencia, meditación y pensamiento.
El nombre del libro, “Tratado completo de terapia floral”, lo eligió mi editor, Sebastián Vázquez; hombre sabio y testarudo. No hubo forma de persuadirle respecto a esa elección, me sonaba demasiado ostentoso. Él escribió en la contratapa “…este tratado presenta una guía terapéutica … donde la visión de la psicología evolutiva es su referente principal”.